Boletín de Reflexión 4: ‘Teología Feminista: un desafío para Latinoamérica’

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Por Eva Morales

Reflexión escrita en el marco de los 45 años de la FTL, 2015.

Estamos a puertas de celebrar 45 años de la presencia de la FTL, espacio reconocido por ser uno de los generadores de pensamiento teológico latinoamericano, marcando un hito con sus aportes a la teología, vida y misión de la iglesia.

Entre todos los aportes y reflexiones teológicos, quiero traer a discusión la teología de  género, más concretamente la Teología feminista. ¿Cuánto ha sido el avance de la teología  feminista al interior de la  FTL? ¿Cuánto de esta teología se expresa en su praxis?. En este pequeño espacio por lo menos intentaremos hacer una revisión rápida de la primera pregunta.

Empezaremos reconociendo que la palabra “feminista” pareciera todavía una mala palabra o una palabra prohibida en algunos círculos evangélicos, pues incomóda,  conflictúa, y despierta temores  pero no solo a hombres sino también a mujeres. Esta ha  sido causa de  discusiones, divisiones al interior de las comunidades eclesiales, en  muchos de  los casos las mujeres han sido reducidas al silencio, destituidas de sus cargos, y a veces expulsadas de ministerios.

En cuanto a la mujer, en Latinoamérica se han construido tres imaginarios religiosos1 que sirven como justificación  de la mujer, estas imágenes son: la virgen inmaculada, la madre abnegada, y la seductora/prostituta. Estos  tres roles como se puede notar, definen a la mujer únicamente a partir de su relación sexual con el varón, que reducen su valor, la  mujer no es alguien por sí misma, sino que es significada desde el hombre. Que tradicionalmente la cultura latina machista ha encontrado su respaldo religioso para mantener desfiguración de la mujer como la de  hombre que tiene un alto costo para ambos, mantener estos mandatos.

Al interior de las comunidades eclesiales por lo menos se puede identificar tres grupos de mujeres por las posturas que asumen2: Las que reconociendo su lugar en la  historia, se reconocen dignas, autónomas y mayores de edad, llegan a la conclusión que la fe cristiana es un camino tan heterónomo que es insufrible, imposible de ser fieles a sí mismas y permanecer dentro de la fe, por lo tanto lo abandonan.

Un segundo grupo que  persiste en amor y compromiso en la fe, que eligen el camino de la alienación para “sobrevivir” frente a la rigidez y autoritarismo de teólogos y líderes que son los encargados de mantener la situación, y consideran que el problema es de la mujeres, por lo que no aceptan cuestionamientos pues surgen de las mujeres.

Finalmente un tercer grupo, son aquellas que reconocen que es esta misma fe en Jesucristo, la que les lleva a reconocerse  “feministas”, en el sentido  que les impulsa a reformular sus teologías desde donde surgen entonces discursos transformadores, tanto para hombres como para mujeres. Es desde esta experiencia de encontrarse en Cristo, libres, autónomas, iguales, dignas asumen el compromiso de ser discípulas de Cristo y promover el Reino ¡junto a sus hermanos varones!.

Las  teorías feministas en sus diversas vertientes  cuestiona la capacidad que tienen los sistemas de pensamiento dominantes androcéntricos3. La teoría feminista a través del instrumental socio-analítico le  permite a la teología deseosa de nombrar  y mostrar los elementos idolátricos  y opresivos en la realidad que contrasta con el Reino de Vida.

Cabe entonces preguntarse,¿cuánto hemos avanzado en la Teología Feminista Latinoamericana,  en que momento se encuentra, cuáles son sus énfasis? pero de manera particular ¿es la situación al interior de la Fraternidad Teológica Latinoamericana? Al hacer una revisión histórica rápida de la hermenéutica y teología feminista4  se pueden identificar tres momentos: el primero, surge en medio de la reflexión de  teología de la liberación, los movimientos populares,  las  luchas políticas en las que se encuentran las mujeres, les impulsa a la lectura de la Biblia, en un busca de un Dios que les confirme la lucha por sí mismas y por sus pueblos. Este momento se busca identificar y reconocer líderes femeninas en la Biblia.

Un segundo momento, se busca en la Biblia las dimensiones femeninas de Dios, se declara la inconformidad frente al patriarcalismo presente en el discurso teológico. Dios es Padre pero también Madre, pero el límite  de este momento es que hay una visión reducida de las identidades masculinas  y femeninas, se asocia a lo femenino como la fragilidad, la ternura, el cariño. La relación entre lo masculino y femenino es visto como complementaria sin ninguna crítica a la construcción histórico cultural de los papeles asignados a ambos.

El tercer momento, en el que nos encontramos, se caracteriza por una búsqueda de una teología holística, donde se cuestionan los patrones rígidos de masculinos y femeninos y se propone superarlos, esto implica una ruptura epistemológica, pues desafía a pensar de manera  distinta las identidades, de conocer y por lo tanto de construir nuevas relaciones con el mundo, con las personas y con Dios. Este desafío nos lleva a la apertura del diálogo con las diferencias,  aquí aparecen por lo menos dos diálogos importantes, urgentes con la cultura y las diversidades.

Teología andina  y teología feminista.

En esta línea de dialogo con  las culturas, quiero traer aquí  los aportes de la teología andina a la teología feminista, en relación a las identidades masculinas y femeninas que traen nuevos vientos para la teología y de manera particular para la teología feminista.

Empezaremos reconociendo que los conceptos de femenino  y masculino son una construcción social, que también es ideológica y que es sustento de  teologías históricas y del poder masculino basada en la dicotomía naturaleza-cultura. Naturaleza/reproducción asociada a la mujer y cultura/racionalidad asociado al  hombre. Dicotomía que se sigue re elaborando a través de teologías desde Platón, pasando por Aristóteles, Tomas de Aquino, Kant, Hegel y hasta hoy.

Es desde esta dicotomía que el feminismo occidental5 ha construido sobre categorías insuficientes y fragmentadas,  luchas temáticas, por los derechos, por la diversidad, por la inclusión, ha hecho que la lucha por la igualdad se diluya o se pierda. Este  feminismo al reducirse a la relación de los hombres hacia las mujeres, ha perdido la perspectiva y se ha vuelto funcional a éste.

La cosmovisiones indígenas y de manera particular la cosmovisión andina tiene mucho aquí que aportar desde su comprensión de las identidades, que son consideradas complementarias, donde lo comunitario prevalece ante el individualismo, donde el  individuo se expresa en plenitud en la vida comunitaria, donde no hay lugar para la exclusión sino para la complementariedad. Se tiene entonces una cosmovisión  integradora, comunitaria e incluyente, donde no se puede pensar al hombre y la mujer de forma separada. Ambos necesitan el uno del otro y la comunidad para ser plenos.

En el mundo andino todo es una complementariedad – dual6, todo es  femenino-masculino, los cerros, los árboles, la piedras, las papas etc. Esta complementariedad se expresa también en sus formas de gobierno y organización, como los ayllus (comunidades) de arriba y los ayllus de abajo. Así se pueden reconocer como líder religioso a Altomisayuq-Yatiri,  tanto a un hombre como a una mujer y sus ritos religiosos contemplan la intervención de ambos.

En relación a la pareja  Qhari- Warmi, hombre-mujer,  la verdadera unión de la pareja en el Sawakuy, que es la figura del matrimonio, que traducido es el que se levanta para ser algo, hacerse persona. Esto quiere decir que en la vida de pareja uno se gradúa como persona.

Esta complementariedad que tiene implicancias sagradas, pues garantiza la reproducción, sin dolor, el crecimiento y desarrollo en equilibrio que se conoce como el Qhapaq ñan, el camino bueno que nos permite el Allin kausay, el vivir  bien de todos.

Como podemos ver, las categorías de análisis, comprensión de la cosmovisión andina Quechua Aymara nos invitan a revisar las categorías tanto del feminismo como de la Teología feminista. Esto es una invitación a descolonizar el feminismo, dejar de pensar, ver y conocer, desde los parámetros y categorías del feminismo occidental.

Descolonizar el feminismo es dejar de pensar desde la dicotomía del colonizador y el colonizado, es dejar de asumir el tiempo como lineal y la  lucha de clase como categoría de explicación y la posmodernidad como proyecto.

El feminismo se ha dejado seducir por temáticas como la equidad de género, igualdad, diferencia o a la lucha por los derechos, cuando los pueblos en América Latina y el Caribe luchan por otra forma de vida, en Bolivia por el “Vivir Bien”, proyectos que han sido asumidos como proyectos políticos, académicos, sociales y educativos. El desafío es superar las categorías del feminismo que ve la realidad segmentada, dicotomizada, que la ha llevado a buscar y promover la supremacía de la mujer hacia el hombre.

Para finalizar quiero rescatar el sueño de Dios para la mujer y el hombre. Diferentes, iguales y complementarios y que tienen una invitación del Creador, para ser co-creadores de toda la creación.

“Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó. Y los bendijo con estas palabras: Sean fructíferos y multiplíquense” Génesis 1:27-28 NVI.

¿Cuánto de este sueño o mandato, se vive en nuestras relaciones,  familias, instituciones, ONGs, estructuras organizativas?

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Cuadernos de reflexión equidad de género. Para un iglesia, teología y pastoral incluyentes. Irene Tokarski ISEAT.

2 Estos  grupos como lugares de  respuestas desde donde se  ubican las mujeres, mencionados por  Nancy Bedford . Porfía de la Resurrección. Ensayos desde el Feminismo Teológico Latinoamericano.

Ídem.

4 Silvia  Regina retoma el análisis sugerida por  Elsa Tamez sobre la hermenéutica Feminista  Latinoamericanama, en la que identifica tres períodos: década de los  setenta,  hermenéutica a partir de la opresión de la mujer, década de los  ochenta, hermenéutica a partir de la optica de la mujer, y década de los noventa, hermenéutica feminista de la liberación. Elsa Tamez. La sociedad que las mujeres soñamos.

5 Categorias occidentales contrapuestas con la cosmovisión andina, donde no existe las dicotomias. Irene  Tokarski.

6 Irene Tokarski. ISEAT.

Bibliografia

Bedford, Nancy E (2009) La  porfía de la  Resurrección: Ensayos desde el  feminismo teológico latinoamericano. Buenos Aires. Kairos.

Rosado, Maria José.(1989) Las mujeres toman la palabra. San José. DEI.

Russell, Letty M. (2004) La iglesia como comunidad inclusiva. Buenos Aires.UBL.

Russell, Letty M. Ed, (1995) Interpretación  feminista de la Biblia. Bilbao-España. Desclée De  Brouwer.

Tamez, Elsa.(2001)La sociedad que las mujeres soñamos. San  José. DEI.

Tamez, Elsa. (2006) Las mujeres en el movimiento de Jesús, el Cristo. Uruguay. Sociedades Bíblicas Unidas.

 Tokarski, Irene. (2010)Equidad de género: Para una iglesia, teología y pastoral incluyentes. La Paz. ISEAT