Lilly Artola de Escobar: Compañera de buena andanza

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Noelia Becerra

A medio día, cuando no había mejor pretexto para unirse que una sabrosa comida, la buena compañía invitaba a sentarse alrededor de una mesa y no en una cualquiera sino en una que sería testigo de charlas interminables, carcajadas inagotables y sesudos debates que harían que esos momentos sean por demás entrañables… había que cuidar cada detalle y Lilly, como buena anfitriona, lo sabía muy bien; ya estaba todo dispuesto en el comedor de los Escobar Artola.

Pastores, estudiantes, amigos o familiares tenían asegurado un espacio en el hogar de esta familia misionera que a lugar donde fue abrió sus puertas. No hubiera sido lo mismo sin la presencia de Lilly Artola, ancashina nacida en 1934 que vivió su niñez entre Huaraz (Ancash) y Chorrillos (Lima) en donde atesoró gratos recuerdos junto a su madre Ofelia y sus hermanos Soledad, Reynaldo, Inés, Esther y Rómulo. Lugar especial ocuparía su estancia por los campos y montañas huaracinas junto a su querida abuela.

Ya en su juventud empezó a asistir a la Iglesia Bautista Ebenezer, donde conocería a su compañero de toda la vida y con el cual se casaría en mayo de 1958. Tiempo después viajarían a Argentina para trabajar con los grupos estudiantiles por varios años. Dando así inicio a una vida de compromiso con el Señor, que incluiría incontables viajes y traslados ocasionales que dieron cuenta de la firmeza de carácter y capacidad de adaptación de Lilly, las mismas que inculcó a sus hijos Alejandro y Lilly Ester.

Tras algunos años en Brasil, Argentina y Canadá, Lilly y su familia retornaron al Perú acompañando a Samuel en su trabajo con los grupos estudiantiles. Durante ese tiempo realizó una destacada labor con los hijos de las reclusas del Penal de Mujeres de Chorrillos, organizando campamentos y diversas actividades a través de la Unión Bíblica.

Tiempo después viajarían a Estados Unidos y aprovechando la estadía en el lugar, Mamá Lilly motivó a sus dos hijos a atender a las oportunidades formativas que el país ofrecía. Así, Alejandro obtuvo su Licenciatura en Sistemas y una Maestría en Economía, mientras que Lilly Ester llegó a obtener el Doctorado en Lengua y Literatura.

Además de su rol como esposa y madre, Lilly desarrolló habilidades artísticas que podían verse en la sala de su casa y que en ocasiones fueron exhibidas por su pulcritud y laboriosidad.

En el año 2008 celebró sus Bodas de Oro junto a sus hijos y nietos en la misma iglesia donde se caso con Samuel y en donde amigos y familiares destacaron el espíritu siempre constante que la caracterizó.

Ese mismo año acompañó a los estudiantes universitarios evangélicos en las conferencias dictadas por Samuel previo al 39º Congreso Nacional de la Asociación de Grupos Evangélicos Universitarios del Perú (AGEUP) que tuvo lugar en Arequipa, ciudad natal de Samuel. Tiempo en el que también se reencontró con amigos y familiares.

Sea manejando una bicicleta para trasladar a sus hijos en un día de compras o un automóvil para la pronta llegada de Samuel a una de sus conferencias, Lilly atendió a su familia sabiendo que esto era su servicio a Dios, según manifestó en una ocasión: “A nuestros hijos les digo que su papá realiza un trabajo que así nomás no se hace… es un trabajo para el Señor, así que mientras él viaja mi ofrenda para Dios es cuidar de ellos”.

Y así lo hizo, en una labor casi silenciosa que permitió a su esposo continuar con sus aportes en la enseñanza, predicación, investigación y producción de textos.

Madre dedicada, mujer servicial, hospitalaria destacada y consejera oportuna, Lilly descansó en la Paz del Dios Eterno a quien sirvió, rodeada de los cuidados de su amado esposo Samuel, sus hijos Alejandro y Lilly Ester, sintiendo el cariño de sus nietos Juan, María Alejandra y Nicolás y el afecto de su yerno Pedro, y su nuera Marialy.

15 Lily Esther

Lilly_Bodas de Oro