Liberar-se del maltrato infantil: Niñez y VIH-SIDA

By Admin FTL

Por Perfecto Jacinto Sánchez 1

Cuando se vinculan las variables maltrato y VIH-sida, podemos imaginar lo difícil que resulta para las niñas y los niños que han perdido a uno o ambos progenitores, quienes sufren doble maltrato. Por una parte, está el duelo por la ausencia de un ser amado y, por la otra, la vejación social. El estigma, la discriminación y la exclusión son los tipos de maltrato más comunes en la población afectada a consecuencia del VIH-sida. Nuestra niñez sufre por la construcción de la sociedad ante una realidad que les  afecta a estos sujetos, sin ser responsables. El hecho de que sus padres hayan fallecido a causa de sida o vivan con esta condición, es ya una carga social que sobrellevan de manera constante niñas y niños que en nada han sido los causantes de esta situación. Estos, aparte, también son silenciados e invisibilizados, con lo cual se niegan sus sufrimientos, sus necesidades y también la ayuda de la que son merecedores.

La niñez que sufre a consecuencia del VIH-sida es una población que vive en mayor riesgo y vulnerabilidad, debido a las condiciones que estos enfrentan al perder uno o ambos de sus progenitores por esta causa.

Hasta el momento, los trabajos existentes en la temática de niñez y VIH-sida no contemplan la realidad del maltrato, ni la condición de ser hijos o hijas de personas que fallecieron a causa de la enfermedad. Estos están dirigidos más a la situación de pobreza, el estigma y la discriminación entre otros temas. Por tal razón nos hemos dedicado a trabajar este tema de investigación, con el propósito de que nuestra sociedad ponga su mirada en esta población vulnerada ante el sistema que vivimos hoy y la cual es sujeto de derecho.

Nuestro tema  fue trabajado en Villa Altagracia  con un grupo de niñas y niños ya mencionado anteriormente.

Villa Altagracia es un municipio de la Provincia San Cristóbal. Pertenece a la región suroeste, junto a las provincias de Peravia, Monte Plata y San José de Ocoa que conforman la región Valdesia de República Dominicana. La situación económica para los niños y las niñas de padres y madres que murieron a causa de sida en Villa Altagracia es sumamente precaria, debido a que viven en un contexto socioeconómico de desigualdad porque el lugar geográfico donde viven es un batey 2 . Allí no existe posibilidad alguna de empleo rentable puesto que hay pocas actividades laborales y económicas  en la comunidad, razón que obliga a los padres, madres, familiares o tutores a salir de ese entorno para poder trabajar en  lo que encuentren.

La realidad de esta niñez es cada vez más desafiante, pues a medida que van creciendo cambian la forma en cómo ellos y ellas se ven en la sociedad o comunidad. En algunas y algunos se vislumbra una alta expectativa de superación; otros son un poco más pesimistas debido a la realidad de pobreza en la que se encuentran.  En los encuentros realizados durante nuestro trabajo de campo, dialogamos desde su experiencia sobre el lugar donde viven, sobre cómo ven la situación de maltrato hacia ellos y ellas, y cómo la comunidad les da apoyo o no al saber que son hijos e hijas de personas que han fallecido a causa de sida. Un caso muy interesante es el de una adolescente que nos comentaba que “aquí nadie muere de sida, muere de un ataque al corazón o de otra enfermedad” (Cándita 2012). Con esta información, se visualiza que la realidad del VIH-sida sigue oculta en esta comunidad.

El aumento de la niñez afectada por causa del sida es preocupante para nosotros pues las condiciones socioeconómicas no son las mejores, ya que, además de sufrir, al ver el deterioro de algún familiar por VIH y sida, les toca coexistir con la experiencia de otro factor clave que influye en su vida: la pobreza, la violencia constante que existe en sus entorno social, familiar y comunitario. De hecho, desde que uno de los progenitores es diagnosticado con la condición de VIH, la familia empieza a vivir los momentos más difíciles de su cotidianidad, pierden la fuente de empleo y descubren que los servicios de salud son insuficientes para proveerle una provisión permanente de medicamentos al paciente. Según afirma Unicef (2006),

La epidemia del VIH agudiza la situación de pobreza que afecta a casi la mitad de los hogares dominicanos. La relación entre VIH-sida y empobrecimiento es muy clara, ya que la pérdida del empleo es una de las primeras consecuencias que sufren en nuestra sociedad las personas afectadas por el VIH. Además, un gran número de estas familias están bajo la responsabilidad de la madre, bien sea porque el padre-marido falleció, o porque aunque está vivo, no asume su responsabilidad paterna de contribuir a las necesidades de sus hijos y, si lo hace es de manera muy precaria y esporádica […] La pobreza en que viven tiende a cortar la vida de los infectados, además de que tampoco tienen acceso a servicios médicos ni antirretrovirales de manera que puedan evitar o retrasar las infecciones oportunistas por lo que pronto dejarán huérfanos a sus hijos e hijas (31).

Las esperanzas resilientes de esta niñez son muchas: verse en una comunidad en la que ellos y ellas crezcan sin maltrato, libre de las injusticias sociales; ser parte de una comunidad donde su voz cuenta y sus derechos son respetados; pertenecer a una comunidad en la cual los temas del estigma y la discriminación y el maltrato  no estén presentes. Pero estos sueños se ven limitados por las pocas iniciativas dirigidas hacia esta población por parte del Estado y las diferentes instituciones que apoyan los trabajos con personas que viven con VIH.

Según las estadísticas  mundiales: “se calcula que 2, 1 millones de niños y niñas menores de 15 años están infectado con el VIH, y 15, 2 millones de niños y niñas menores de 18 años han perdido a uno o ambos de sus progenitores a causa del sida, y millones más son vulnerables a esta enfermedad” (Unicef 2007, 2).  Esta es la realidad que vive la niñez afectada a raíz del VIH-sida no solamente en República Dominicana, sino en muchos países del mundo.

Todo lo antes señalado, permite afirmar que la infancia huérfana producto del sida se convierte en un desafío primordial para los Estados, las diferentes organizaciones y la sociedad civil e iglesias.

La infancia no ha sido visibilizada como ente de derecho, similar a las mujeres que por décadas fueron excluidas de los espacios de toma de decisiones. Las han expropiado de sus propios cuerpos. La niñez vive esta misma experiencia de exclusión. Hoy en día los espacios de participación e incidencia pública les son negados a esta población. El adultocentrismo como sistema sigue omitiendo esta realidad y se sigue produciendo en nuestros países estos casos de exclusión social. Efectivamente,

El adultocentrismo, considerado como la hegemonía de la interpretación del mundo desde la postura del sujeto adulto/ masculino/ occidental, opera, de un lado, como un dispositivo de control social que establece las mismas relaciones de dominio centro–periferia, y que permite la ilusión de un modelo evolutivo en el desarrollo psicológico de los sujetos (Alvarado 2009, 96).

No obstante el panorama de exclusión, a través de las imágenes que esboza McFague, podemos hacer una mirada crítica. Desde la perspectiva de la niñez, es posible contextualizar y replantearnos una propuesta pastoral que se haga a partir de la imaginación y la recreación. En ella, se rescata la imagen de Dios como amigo porque consideramos que es la imagen más cercana a la niñez huérfana.

En conclusión, no podemos negar que la reflexión bíblico-teológica-pastoral desde sus inicios ha estado planteada desde los adultos, dejando fuera a la infancia como sujetos creadores y creadoras de historias. Las metáforas propuestas por la autora como punto de partida nos servirán para repensar la imagen de Dios en nuestros tiempos, para construir o proponer nuevas metáforas en la reflexión bíblico-teológica-pastoral desde la niñez. La metáfora nos permite y nos da esa libertad de crear y recrear, a través de la imaginación, nuevas reflexiones que liberan la vida de las personas, en este caso muy particular desde la infancia excluida a causa del VIH-sida, que sufre maltratos en su entorno familiar, social  y eclesiástico. Por tal razón, se hace necesario que las iglesia y las comunidades visibilicen en sus estrategias de trabajo a esta población infantil que sufre violencia, discriminación y estigma por ser hijos o hijas de padres o madres que han fallecidos a causa del VIH-sida.

Bibliografía

Alvarado Victoria Sara: (2009) Contextualización teórica al tema de las juventudes: una mirada desde las ciencias sociales a la juventud, Disponible en Rev. latinoam. cienc.soc. niñez juv 7(1): 83-102, 2009 http://www.umanizales.edu.co/revistacinde/index.html.

UNICEF. (2006) Unidos por la infancia 1946- 2006. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

Visión Mundial (2010). Estudio sobre Violencia a las niñas y niños, Villa Altagracia, República Dominicana.

Retana, Edmundo. (2010). Consolando la niñez en riesgo: abuso sexual, físico y emocional en niños, niñas y adolescentes: San José. Editorial SEBILA.

UNICEF. (2007). Disponible en  https://www.unicef.org/spanish/aids/index_introduction.php, asesado el 30 de Septiembre 2018.

Kalstberg, Nils y Alvarado Ruth. (2007). Seamos como niños pensar teológicamente desde la niñez latinoamericana. Buenos Aires: Kairos FTL.

Mcfague Sallie. (1987). Modelos de Dios, teología para una era nuclear, Santander, Editorial Sal Terrae.

 

  1. Perfecto Jacinto  Sánchez es dominicano trabaja para la Dirección General de Programas Especiales de la Presidencia (DIGEPEP)  Coordinando en Plan de Alfabetización Quisqueya Aprende Contigo en Villa Altagracia, también es coordinador del núcleo de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL) en la República Dominicana.  Es Licenciado en Ciencias Teológica con enfoque en VIH/SIDA de la Universidad Bíblica Latinoamericana (Costa Rica), es Licenciado en Educación Mención Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
  2. Los bateyes fueron formados en sus inicios por obreros del corte de la caña traídos desde Haití en base a acuerdos con el gobierno de ese país. Los obreros migrantes quedaron residiendo en esos lugares, echaron raíces y luego de la capitalización de los ingenios  convirtieron a los bateyes en sus residencias permanentes. Se produjo un grupo de personas nacidas en la República Dominicana que han elegido al batey como su demarcación de residencia… durante el periodo en que el azúcar era la principal fuente de entrada de divisas a la República Dominicana y el Estado Dominicano era el dueño de los principales ingenios. Los bateyes estaban bajo el régimen de plantación, el ingenio administraba y proveía a los obreros sus necesidades… Los 240 bateyes que pertenecían a ingenios azucareros del Consejo Estatal del Azúcar tienen una población de 105,000 hogares, un tamaño promedio de 4.1 personas por hogar, una proporción de niños y niñas menores de 5 años superior a la media nacional (COPRESIDA 2007, 2).