Joven que espera a Dios entre las llamas

By Admin FTL

Por Samuel Lagunas

En memoria de las víctimas de la violencia en México

Cualquier muerte es una llama,
es hule encendido tatuado entre los ojos,
entre los pies cansados
por la fatiga de esperar
a otro Dios que nos aplaque la ira, el lloro,
el escozor de morir también
en un nombre que se olvida,
en una historia que es nada mas un cadáver perdido
en los alteros
de documentos oficiales, de basura, de cenizas
comidas por el río.

Ya no sé si queda la esperanza
de que las nubes sean la casa definitiva
de los muertos (los vivos eternamente).
Ya no sé (aunque digan las encuestas que Dios existe)
cuánto se preocupa por este hedor,
esta masacre de bocas avinagradas,
de clavos hirviendo que perforan nuestra carne.

¿A ti, Señor, que te fascinan los números,
el siete, el seis, el ciento cuarenta y cuatro,
qué te dice 43?

Cualquier muerte es una llama
y esta humanidad se calcina
entre gritos que se elevan en el humo
hasta tus atrios: tocan tu timbre,
rompen tu ventana,
buscan tu cuarto,
tumban la puerta
y te has ido.

O nunca has estado allá, Señor,
sino también tú sufres
en este país ¡de tumbas abiertas y vacías!,
en este ardor de fuegos que nos acercan,
que nos abrasan.