Hacia una Construcción Teológica desde la Misericordia

Andrés Contreras Opazo

En la muestra virtual que aquí recogemos -llevada a cabo desde la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario en 2020 y curada por Patricia Gramaglia, Agustina Scaglione y Sofía Beltramone-, se exhiben 8 dibujos que expresan algunos de los intereses del artista: el tormento, la locura y la confusión, siempre en tensión con la libertad y el éxtasis. Llama la atención la voluntad de Cardozo de dialogar con la historia cultural de Occidente a través de la reapropiación de obras y personajes canónicos, tanto de la mitología grecolatina: el minotauro y Eco; como de la historia del arte: el Bosco, Rembrandt o Fader.

Siempre habrá que agradecer por la pluralidad de teologías y de corrientes teológicas existentes, ya que estas nos habilitan a que cada teólogo y teóloga construya y busque su propia teología para hacer de esta vida un mundo de bien común, de justicia y de verdad. Por consiguiente, el posicionarnos desde las pluralidades teológicas nos habilitan a construir también un mayor y mejor diálogo entre todas, todos y todes. Así entonces, siempre habrá que buscar una teología contextual que se acerque a nuestras identidades territoriales y cercanas a una manifestación inclusiva, pertinente y vinculante también a lo que habita en la sociedad, en este caso, latinoamericana.

Por eso es que hablar de misericordia, por un lado, es acercarnos y recordar la teología de los evangelios, donde este Jesús el Cristo nos muestra esta praxis de misericordia en su accionar para todas las aldeas de Galilea y de como también hasta el día de hoy, las y los cristianos somos llamados a actuar también con misericordia ante realidades de injusticia y de verdad en temáticas socio-políticas de nuestro continente, sobretodo en temáticas de pobreza multidimensional, donde se debería dialogar mucho más aun la posibilidad de tener más Estado que Mercado.

En la tesis doctoral de Kreti Sanhueza se afirma: “Hay que admitir que se sigue presentando a Jesús como el Cristo liberador, sobretodo en medio de los pueblos que continúan viviendo en un contexto socio-histórico de dominación y opresión” (Sanhueza, 2011, p. 15). Por consiguiente, se podría incluir entonces a la misericordia como parte de la reflexión teológica o parte del constructo teológico, para correlacionarlo con las temáticas sociales y políticas que anidan en un pueblo o región, sobretodo relacionadas también con lo que es la sociedad civil. Se podrá decir entonces, que una apertura a la misericordia no es solo emocional, sino tiene una gran tensión con lo referente al obrar de justicia que las y los cristianos y la Iglesia, pueden tener en una determinada región y territorio.

Es importante que siempre la Iglesia latinoamericana se pregunte cual es el significado y simbolización del ser Iglesia en un continente con tantas desgracias, ya que ese obrar de justicia es necesario que vaya acompañado de un accionar de misericordia que nos lleve a reflexionar y buscar los rostros de Cristo en las realidades sociales de América Latina, es decir, construir desde nuestras teologías una cristología que se acerque a las vulnerabilidades, alteridades y subjetividades propias que nacen de los territorios de nuestro continente, de tal manera de acercarnos-desde nuestras cristologías-a construir mayores y mejores políticas publicas sobretodo para las clases populares del continente. Por eso se podría decir además que “Cristo aparece como fenómeno de reconciliación y de equidad ante las clases sociales, como signo pivotal y de encuentro subjetivo e intersubjetivo entre las personas de cada clase” (Contreras, 2019, p. 75).

Así entonces, una cristología en contexto, hablara mucho también de como y donde se moviliza la misericordia que el y la teóloga ejerzan para construir su propia teología. Es entonces esta misericordia que nace de la teología de los evangelios, la que nos lleva a reflexionar en la importancia que debe tener para la sociedad latinoamericana, de tal manera de comprobar aún más la simbolización y significación que tiene el decir que Dios es el sujeto de la teología.

Por eso es que una praxis eclesial latinoamericana, debería estar cercana a la significación de los derechos humanos y de como estos también se pueden relacionar con lo que es la ética de Cristo y su misericordia. Así entonces, una Iglesia latinoamericana que practica la misericordia en todas sus esferas, aportara a la construcción de un mundo latinoamericano mucho más humanizante y justo, donde toda persona tenga un lugar y una voz social, económica y política. “La practica de Jesús es una practica fundamentalmente económica, porque lo que resulta determinante en ella es el elemento económico, o sea, el amor agape, el compartir el pan” (Belo, 1984, p. 142).Una Iglesia viva no es solo la que hace liturgias, es una que se acerca a la sociedad desde su territorio y construye humanidad centrada en Cristo, pero en dialogo constante con otras espiritualidades o creencias, es decir, una Iglesia abierta y arrojada a lo cultural, a lo intercultural y a lo transcultural. Se puede decir entonces como propuesta, que la misericordia puede ser la bandera de lucha de toda persona que hace y construye teología para un mundo holístico y complejo.

Por otra parte, será importante también que todo obrar de justicia de cada teología, tenga este porcentaje de misericordia desde una ortopraxis que lleve a que esta justicia, desde el ámbito teológico, no solo se movilice desde la pregunta, sino que termine también en pregunta, donde así también el quehacer teológico se acerque desde la verdad, la pobreza y dolor propio del continente latinoamericano. Hacer entonces justicia y buscar o hacer la verdad, es una tarea importante para la teología, pero siempre teniendo en cuenta la ética y misericordia de Cristo en su accionar. Por consiguiente, se podría decir que justicia y misericordia se tensionan en su manifestación. Así entonces, construir teología desde la misericordia, debiera tener incluido el ámbito de lo justo y su simbolización, y reflexionar siempre que sin justicia no hay evangelio.

Finalmente, construir entonces teología desde la misericordia, no es otra cosa que reflexionar en torno a como la teología de los evangelios puede impactar nuestro quehacer teológico, y de como la misericordia se puede volver incluso una paradoja si es que es posible ocuparla para construir nuestra teología. Incluso se pudiera pensar que esta misericordia también es parte del misterio de lo divino, quizás como parte de la subjetividad de lo que es Dios también en su esencia. En la tesis doctoral de Jorge Costadoat se afirma: “Que Dios sea un misterio, significa que la teología debe interrogarse por su propia posibilidad” (Costadoat, 1993, p. 10). Por consiguiente, la humanidad latinoamericana entonces necesitara este accionar de misericordia para cada una de las realidades sociales, económicas y políticas que aun gimen con dolores de parto.

Andrés Contreras Opazo

Magister en Educación Superior mención Pedagogía Universitaria, Postítulo en Innovación y Creatividad Educativa, Bachiller en Teología, Diplomado en Teología, Diplomado en Políticas Publicas y Territorio, Diplomado en Pedagogía Universitaria, Diplomado Formación Pedagógica en Educación Superior, Licenciado en Educación, Profesor de Música. Perteneciente a la Fraternidad Teológica Latinoamericana núcleo Concepción-Chile y al Foro Latinoamericano en Educación Musical Fladem Chile.

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