Des-eclesiados, legítimos eclesiales: iglesia de los anónimos

por Jeferson Rodríguez

Después de la muerte de Esteban, comenzaron a perseguir a los creyentes, por lo que algunos tuvieron que huir a Fenicia, Chipre y Antioquía. Allí anunciaron a los judíos el mensaje del evangelio, pero no a los demás.  Sin embargo, algunos creyentes de Chipre y de Cirene llegaron a la ciudad de Antioquía y hablaron también a los no judíos, anunciándoles la buena noticia acerca de Jesús, el Señor.  El poder del Señor estaba con ellos, y así fueron muchos los que dejaron sus antiguas creencias y creyeron en el Señor.

Los de la iglesia de Jerusalén, al conocer esta noticia, mandaron a Bernabé a Antioquía.  Al llegar, Bernabé vio cómo Dios los había bendecido, y se alegró mucho. Les aconsejó a todos que con corazón firme siguieran fieles al Señor.  Porque Bernabé era un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe. Y así mucha gente se unió al Señor. Después de esto, Bernabé fue a Tarso a buscar a Saulo,  y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Allí estuvieron con la iglesia un año entero, enseñando a mucha gente.

 Fue en Antioquía donde por primera vez se les dio a los discípulos el nombre de cristianos. Por aquel tiempo, unos profetas fueron de Jerusalén a Antioquía.  Y uno de ellos, llamado Agabo,  puesto de pie y por inspiración del Espíritu, anunció que iba a haber una gran hambre en todo el mundo, lo cual sucedió, en efecto, en tiempos del emperador Claudio.  

Entonces los creyentes de Antioquía decidieron enviar ayuda a los hermanos que vivían en Judea, según lo que cada uno pudiera dar.  Así lo hicieron, y por medio de Bernabé y Saulo mandaron una ofrenda a los ancianos de Judea.

Hechos 11:19-30

Hace unos meses atrás tuve la oportunidad de contribuir en la última encuesta importante sobre el fenómeno religioso en Colombia, donde se evidenció que el gran cambio no se está dando en el ya conocido movimiento carismático-pentecostal sino en un fenómeno de decepción de las personas de fe en la institucionalidad de las estructuras religiosas. En el  mundo cristiano se le está llamando: los des-eclesiados-as o la post-institucionalidad cristiana. Todos estos rótulos son insuficientes, pero lo que sí es evidente es la frustración y la salida de muchos adolescentes, jóvenes y adultos de sus denominaciones para explorar maneras más agiles, eficaces, profundas y humanas de experimentar la fe. Recordemos que eficacia es una propiedad que se ha valorado mucho en la teología latinoamericana y en especial en Colombia.

Sin embargo esto no es un asunto nuevo. Más bien son expresiones de renovación que se han dado desde el inicio de las comunidades cristianas, y el texto que nos convoca de los Hechos de los apóstoles evidencia una propuesta alternativa que en un sentido desafía la eclesialidad centralista de Jerusalén. La eclesiología de Jerusalén se cree la única normativa, sin embargo la eclesiología de Antioquía explora nuevas y liberadoras maneras de vivir la experiencia del Espíritu de Dios, concluyendo que los des-esclesiados-as son legítimos-as eclesiales.

Permitamos que este texto bíblico nos siga inspirando para vivir comunidades de fe más auténticas y promotoras de justicia.

…Y ahí está la comunidad de fe de Antioquía como posible modelo de comunidad ágil, diversa, enfocada, contundente. Una comunidad donde los protagonistas son los “helenistas”. La posición clásica de la lectura de los Hechos de los apóstoles es resaltar la figura de Pedro y Pablo. Estos “protagonistas” han eclipsado la importancia literaria  en la obra lucana de Hechos, de figuras como  los “diáconos” y en general el grupo de “helenistas” que son tan ignorados en las estructuras de los comentarios bíblicos más leídos.

Sin embargo a la luz de la realidad en Colombia nos convendría revisar más profundamente el grupo de los “helenistas” que son los integrantes mayoritarios de la iglesia de Antioquía y su accionar en la narrativa lucana en Hechos (Hechos 11:19-30; 12:20-25; 14:24-28; 15:35). Lo que entendemos como el primer viaje misionero de Pablo es realmente la primera gestión de la comunidad de fe  de Antioquía, donde Bernabé y Pablo participan enviados de esta comunidad, fundada por los helenistas. Igualmente, el relato de Pedro y Cornelio prepara y legitima la gestión de los helenistas a los griegos (11:20). También el capítulo 12, centrado en la prisión y liberación de Pedro, está enmarcado por la acción de la comunidad de Antioquía a Jerusalén (ida en 11,27-30 y regreso en 12,25). El capítulo 15 sobre la Asamblea de Jerusalén comienza en Antioquía y termina en Antioquía, y es lógico, pues dicha asamblea está en función de la Iglesia de Antioquía, fundada y dirigida por los Helenistas.

Este es un poco la estructura que uno nota en el texto que hemos leído en cuatro partes:

Gestión de los dispersados – conversión de gentiles en Antioquía: vv. 19-21. Son “dispersados” por la persecución de Esteban, son helenistas (aún de Cirene y de Chipre), que tienen una experiencia más abierta frente a la fe en Jesucristo.

Gestión de Bernabé desde la comunidad de Jerusalén a Antioquía: vv. 22-24. Después que muchos se convierten, la comunidad de Jerusalén toma la decisión de enviar a Bernabé. Este Bernabé no es apóstol y ha acogido a Pablo en Jerusalén.  ¿Será que  los apóstoles no quieren contaminarse con los gentiles  en Antioquía? Uno podría preguntarse eso ya que en la evangelización de Samaria si va Pedro y Juan.

La comunidad de los cristianos en Antioquía: vv. 25-28. Es la primera vez que llaman a los seguidores de Jesús cristianos. Con el nombre Christianoi, es donde los seguidores de Cristo fueron claramente distinguidos de los judíos. Los cristianos eran ahora tan numerosos que tenían que distinguirse de la población judía, y así surgió el nombre Christos ya no era considerado como un título, sino como un nombre de Jesús, del que deriva el calificativo dado a sus seguidores.  Esto es muy significativo para esta nueva comunidad, que además es muy diversa. Están los helenistas evangelizando, esta Bernabé, Pablo, Agabo, Simón, Lucio, Manaén.

Y por último, la sección que explica la iniciativa desde la comunidad de Antioquía a la comunidad de Jerusalén: vv. 29-30. A pesar de lo diferente que es esta comunidad naciente de Antioquia tiene una filiación afectiva con la comunidad de Jerusalén. Es particular que la ayuda que envían a Jerusalén se la envían a los “ancianos”. No presenta la palabra apóstoles. Una posibilidad que pocos intérpretes mencionan es que sean los “siete” diáconos elegidos de Hechos 6 o sus sucesores. La razón de pensar en eso es que la función de los siete era la administrar lo recogido

Estas claridades exegéticas nos van apuntando a una propuesta legítima de comunidad de fe distinta a la de Jerusalén.

Pero les propongo que demos un paso más que el meramente exegético y vayamos a un análisis socio-histórico-narrativo que ha venido precisamente de orillas de comunidades de fe post-denominacionales, procurando comunidades más agiles, pertinentes y relevantes de vivir la fe en Jesús.

¿Cuántos hombres había en ese grupo de creyentes que venían huyendo de Jerusalén? Probablemente no más de ocho a doce, sin embargo se notan que  no tenían escrúpulos raciales. Hicieron algo que nunca nadie había hecho antes en toda la larga historia hebrea: Pasaron completamente por alto la costumbre de hablarles tan sólo a los judíos en la sinagoga local. Esos nuevos creyentes gentiles no encajaban en el patrón de ningún creyente anterior. Ignoraban del todo la vida y la historia de los hebreos; no tenían herencia religiosa. No tenían ningún código moral. Bernabé iba a ser enviado solo. Por lo general, siempre que se hacía algo como esto, se enviaba a dos hombres. Además, no se enviaba a Bernabé a Antioquía en calidad de apóstol. Él no era apóstol; iría simplemente como un hermano. Bernabé entró en aquel aposento repleto de gentiles. Disfrutaban de una completa libertad de expresión. Cuando comían, lo hacían sin lavarse las manos. Y no había oraciones judías. Nada. Solamente comer y regocijarse en el Señor.  Frente al tema de la escogencia de Pablo dice: Entonces Bernabé tomó una decisión. ¡Decidió no regresar a Jerusalén! No parecía tener mucha prisa por enviar ese informe allá a los Apóstoles. Y, sin consultar a nadie, Bernabé tomó en sus propias manos la entera situación de Antioquía. En este punto de su dilema, Bernabé se acordó de Saulo. Recordó que Saulo, aun cuando estaba empapado de las antiguas tradiciones, proclamó el evangelio totalmente libre de todo el peso del legalismo judío. Entonces Bernabé decidió hacer un rápido viaje de unos 125 kilómetros a Tarso de Cilicia, para ver si podía hallar a Saulo.  La ciudad de Tarso se hallaba relativamente cerca de Antioquía.

Bernabé parece que conoce muy bien a Agabo. Después de todo, había convivido con él en Jerusalén, cuando menos por ocho años cuando los dos eran jóvenes conversos. Habían pasado por el fuego juntos.  Más adelante en el texto, en el capítulo 13 describe quienes eran los profetas y maestros en Antioquía. Simón, era un afrodescendiente original de Cirene (África). Es casi seguro que fue el que llevó la cruz de Jesús el día de su crucifixión. Probablemente era un gentil que se había hecho prosélito judío, y sin duda se convirtió a Jesucristo el día de Pentecostés. De Manaén, se sabe que tiene una herencia semítica. Es de sangre real; está emparentado con Herodes y fue educado en Roma. Muy probablemente Manaén también se encontraba en Jerusalén  y allí se convirtió el día de Pentecostés. Más adelante, como resultado de la persecución, formaba parte del pequeño grupo de creyentes que se trasladó a Antioquía. Todo lo que sabemos de Lucio es que también vino de Cirene, noreste de África. Es bastante interesante solo analizando los personajes de Antioquía para notar el liderazgo compartido, la diversidad de ministerios y las bases como protagonistas y no necesariamente la cúpula. Eran simple y profundamente creyentes corrientes, sencillos, del promedio. No eran apóstoles, ni ancianos.

Si bien procurar imitar la comunidad de Antioquía  sin tener en cuenta la realidad actual no es lo que yo pretendo con esta reflexión bíblica, porque reconozco que los desarrollos históricos y culturales son distintos. Sin embargo sí me parece que arroja  una luz nueva para el nuevo desarrollo de  comunidades de fe en la actualidad.

Sigamos elaborando.

En Antioquia, la evangelización empieza por la acción de personas anónimas. Antioquía perfila un nuevo sujeto por la acción del Espíritu: los anónimos tienen protagonismo. El inicio de la comunidad de creyentes se dio por iniciativa de anónimos y anónimas, no fue una misión organizada desde Jerusalén, este es un detalle clave para lo colectivo. El poder es colegiado; el liderazgo es compartido; el de la periferia pasa al centro, Bernabé va a buscar a Saulo.  Este es otro rasgo importante en la constitución de nuevos sujetos: romper la visión de totalidad y de finalidad. Se rompen dos conceptos: el de la frontera geográfica-Antioquía fue misional- y el del desafío doctrinal- Antioquía provoco el concilio en Jerusalén.  Antioquía es la puesta en escena de nuevos actores y actrices: los anónimos que hacen de su exilio una ocasión para la misión, los anónimos que cruzan las fronteras étnicas, religiosas y culturales al anunciar el evangelio a los gentiles, Bernabé que sale de su anonimato y facilita la acción de no actores, y luego la lista de los líderes en Antioquia. Además, la comunidad se vuelve actor en la medida en que a partir de Antioquia se avizora la extensión del evangelio toda la cuenca del Mediterráneo.

El sujeto colectivo asumió una nueva identidad: Por primera vez se les empieza a llamar “cristianos.” La interacción con la jerarquía fue de reconocimiento, no de sumisión esta fue el papel de Bernabé frente a  la Comunidad de Jerusalén. Antioquia fue movimiento, a diferencia de Jerusalén que parece más institución.

La eclesiología en Colombia está cambiando. Mientras por un lado las estructuras más visibles de las iglesias cristianas se preocupan por la concentración del poder en una jerarquía por la puerta de atrás hay un movimiento cada vez más grande de anónimos y anónimas que están explorando nuevas maneras de vivir la vida de Cristo  más solidarias y tiernas.   Cosa que se ha hecho evidente en la iglesia de Antioquía.

Este  pastor- centrismo todopoderoso,  no es algo que se note claramente en algún texto bíblico. Esta tendencia ha distorsionado la realidad del cuerpo, haciendo del pastor el centro de la comunidad. Ha hecho ineficaz la enseñanza bíblica, que cada miembro tiene el derecho y el privilegio de ministrar en una reunión de la iglesia. Ha anulado el mensaje de 1 Pedro 2 de que cada hermano y hermana es un sacerdote funcional.

La historia nos ha mostrado que los  movimientos no perduran en el tiempo, así que se requieren de una constante y continua transformación por la acción de Dios mismo. Los avivamientos anteriores de la iglesia por el Espíritu, no la han movido a mantenerse en la punta de lanza de las transformaciones sociales y construcciones  comunitarias que procuren la vida plena. La estructuras eclesiales más visibles siguen la tradición individualista tan propia de la cristiandad occidental, con su afán de protagonismo individual se vuelve una fuerza que impide la eliminación de violencias contra la niñez, el reconocimiento pleno de las mujeres, y un cuidado más contundente de la creación.

Así que abramos nuevamente  el corazón  al Espíritu y vivamos comunidades de fe cada vez más solidarias y tiernas en el nombre de Jesús

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