Boletín de Reflexión 10: Gestos Humanos

By Yare Vargas

Prosa Poética

Luis Cruz-Villalobos

 

                                                                                              A quienes no han conocido el revelado nombre de Dios.

 

1.

Desde lejos en tiempo y espacio, muy lejos, desde la recóndita tierra que formaste en este recóndito rincón de esta pequeña galaxia. Desde aquí, oh Gran Arcano, te escribimos y comenzamos a lanzar nuestros gestos,  nuestros gestos de humanidad, a tus alturas, para ver si te complaces en mirarnos.  Y con una ternura  -históricamente inusual- nos acaricias.  Así como nosotros lo hacemos día tras día con nuestros hijos, aún siendo padres y madres pequeños.

Hoy te lanzamos nuestros gestos como ofrendas florales a tus altas y profundas lejanías.     

2.

Apartado estás, oh Arcano nuestro, pero sí sabemos que eres bendito.  Bendito es tu nombre impronunciable.  Apartado eres… y algo te amamos. Pues debes saber  que es difícil amar  a uno que se oculta. Eres apartado, tímido, callado, Oh Arcano nuestro. Qué misántropo te presentas  y nosotros te amamos a pesar de tu silencio o de tus cantos muchas veces indescifrables.

Te invitamos este día a que escuches a nuestros niños, a esos pequeños y níveos hijos que te cantan. Escucha sus voces que a Ti se dirigen y anhelan llegar a tu apartada presencia.    

3.

Sabemos que un día viniste. Un día frío y nocturno. Un día pobre como tantos en la historia. Un día donde la multitud se arremolinaba y no había espacio para los pobres. Pero sí hubo un espacio, un lugar tibio, nuestro, donde pudieras recostar tu cabeza. Y más aún: un lugar donde pudieras nutrirte, crecer, forjarte como un ser,  como hombre.

Sí,  Tú, Gran Arcano, infinito, inconcebible, ahí estabas en María. Y ella es aún hoy nuestro gesto de amor a Ti, de acogida. Y no lo olvides, oh Infinito y Eterno. No lo olvides. No olvides a esa madre que es también mujer, hija de los hombres. Así como ella, tantos y tantas te acogemos y te dejamos nacer. Y con dolores de parto, te vemos escampar sin tanta demora desde nuestras frágiles vidas. No lo olvides: Marías hay millones en este planeta.

4.

Tú eres nuestro hogar: cómo es posible que te marches y nos dejes huérfanos.  Tú eres nuestra casa paterna: cómo es posible que te dejes quemar, destruir por los siglos. Tú eres nuestro único cobijo: cómo es posible que duermas en la noche más tenebrosa y nos dejes al asecho del que mata. Tú eres nuestro hogar: dinos cómo es posible que te alejas tantos milenios. Tú eres nuestra casa materna: cómo te atreves a pedirnos amor, si nos dejas solos casi eternamente. Tú eres nuestro único amparo: cómo es posible que nos dejes al cuidado de los lobos y de las sanguijuelas que nos devoran la vida como pan.

5.

Esta flama, esta débil llama que has encendido en nuestros pechos, tan frágil la hiciste, tan pobre, pero no hace más que anhelar alejarse a tus alturas, a tu cima infinita.

Nuestros espíritus, tan teñidos y manoseados por nuestras azules almas y por nuestros rojos cuerpos; no hacen más que clamar por la resurrección, y Tú, no haces más que tardarte, no haces más que no venir.

Mira este crepitar en lo hondo, esta pequeña luz tuya que dejaste olvidada hace cientos de miles de años.

6.

Nuestro gesto verdadero, insuperable que podemos ofrecerte es este “¡Sálvanos!” Nada más.

Escucha, es nuestro gesto oceánico, nuestro canto y clamor terráqueo.

Escucha atento, éste es nuestro grito, nuestro desespero infernal: desgarro insondable, oh Arcano; oh Profundo, oh Altísimo ¡Sálvanos!

7.

Te ofrecemos nuestros colores. Nuestras artesanías. Nuestros cantos profanos. Nuestros rostros propios. Nuestros gestos más auténticos que no hemos copiado de lejos. Te ofrecemos nuestra pobre tierra para que la fecundes con tu luz. Te ofrecemos nuestras gestas de guerra. Nuestras victorias y la multitud de nuestras derrotas. Te ofrecemos a nuestros reyes, a los malditos y a los no tan malditos. Te ofrecemos a sus cortes y sus cortesanas. Te ofrecemos nuestros parlamentos, nuestros congresos y sus sombras, sus heroicos honorarios y su miserable amor por el pueblo. Te ofrecemos a nuestra gente; a los aldeanos de todas las metrópolis; a los ciudadanos de nuestros ríos, de nuestros lagos y canales. Te ofrecemos el desierto de arena y el de hielo. Te ofrecemos mar y cordillera; valles y cerros; miseria y pobreza; dicha y desdicha. Todo. Todo te lo ofrecemos como nación, como virreinato de tus alturas. Te lo ofrecemos de corazón, a pesar de que todo ya te pertenece por los siglos de los siglos.

8.

Llámanos. Mientras lloramos o mientras dormimos.  Allí, en el lecho de la muerte; en el lecho de la vida; en el del vital placer y en el de la pesadilla inefable. Allí, por piedad, llámanos desde tu silenciosa presencia.

Llámanos.  Nosotros te donaremos nuestras lágrimas como la ofrenda más alta y sublime; pues el llorar ha sido nuestro esmerado oficio, como Tú bien lo sabes y siempre lo has visto.

Ven, Amado. Ven y llámanos de cerca, pues podemos no oírte. Llámanos al oído, pues podemos confundirnos y mirar a otro lado y seguir a otra voz por caminos que nos alejan de tu abrazo.

Llámanos. En nuestro llanto, en nuestro llanto sideral, cósmico, boreal, incluso allí… llámanos.

9.

Tú sabes quiénes somos. Nos conoces y no pretendemos partir a Társis si nos envías a la maldita Nínive. Aunque nuestro corazón se caiga a pedazos. Pues ya sabemos que Tú no lo permitirás y nos llevarás de igual modo a la tierra infernal a cumplir tu mandato clemente.

Tú sabes quiénes somos y sabes que olvidamos lo que decimos. Sabes que no cumplimos nuestras promesas y lo sabes desde siempre.

Tú sabes quiénes somos y por eso te pedimos que tengas paciencia. Pues día a día vamos camino a Tarsis. Día a día subimos a ese barco. Aunque Tú nos enviaste al desierto con una misión que no nos importa, que despreciamos desde lo más hondo, pero que un día no lejano tendremos que cumplir.

10.

Nosotros estamos perdidos sin Ti. Y si lo sabes. Por qué te disfrazas tanta veces de inexistente.

Nosotros estamos perdidos sin Ti.  Entonces por qué no vienes a besarnos la frente. Por qué no llegas con tus regalos de tierras remota, así como lo hacemos nosotros con nuestros hijos aún siendo malos y moribundos.

Nosotros estamos perdidos sin Ti.  Pero Tú pareces no saberlo y nos dejas a cargo de nuestras bendiciones, de nuestros pasos delante de tus ojos sabiendo que erramos día y noche.

Nosotros estamos perdidos sin Ti. Y ya estamos cansados de sentirnos lejos, desheredados y huérfanos. Tantos siglos en lo mismo nos ha agobiado.  Pues, nosotros estamos perdidos sin Ti.

11.

Claro, no debes olvidar que somos traidores, rufianes, asesinos de niños, violadores de vírgenes, déspotas ignorantes, poderosos parásitos del pueblo. Somos noche. Somos putrefacción que llega a tus narices. Somos tinieblas, hijos y nietos de tinieblas. Y no lo podemos ocultar. De par en par estamos abiertos ante Ti que todo lo conoces de pie a cabeza. Pero desde nuestra miseria oscura y abismal, consciente y visible, te miramos en la noche como estrella que palpita lejana y parece prometernos que un día será nuestro pleno sol cercano, tibio, vivificante y nuestro.

12.

Recuérdanos. Te pedimos: recuérdanos. No te quedes sumido en la plenitud de tus salones de luz.

Recuérdanos. Recuerda a esa joven que ultrajaron varías veces. Recuerda a los niños  que duermen en las callejuelas. Recuerda a los miserables que sólo tienen riquezas. Recuerda a los torturados y a los desaparecidos. Recuerda a los que murieron por negligencia infame. Recuerda a los que no tienen qué darle a sus hijos. Recuerda a las que se murieron esperando. Recuerda a los que viven hundidos  en la pena.

Recuerda a las que te olvidaron; a los que ya no tienen fe en nadie; a las que se les olvidó el Padrenuestro; a los que repiten necios mantras de redención; a las cancerosas; a los que tienen los rostros destrozados; a las que tienen el corazón hecho añicos; a los que besan a cualquiera en la boca; a las que se dejan violar por unos billetes; a los que escriben poesía inútil; a las que están en el gobierno para su propio bien; a los que son gobernados para su propio mal; a la gran mayoría que sustenta a la gran minoría; a la ínfima minoría que es dueña de casi todo; a la madre que se muere; a los hijos que se mueren; a los nietos que se mueren.

Recuerda. Tú que puedes no olvidar: recuérdanos tal como somos en nuestra miseria desolada.

13.

Un abrazo. Nada más te pedimos. Sabemos que cabemos en tu regazo. Sabemos que hay lugar para todos y todas. Incluso para los que no han llegado; incluso para todos y todas quienes ya se fueron.

Un abrazo. oh Arcano, para conocerte de verdad, para oler tu piel, tus blancos ropajes y reconocer ese aroma que es el mismo de la almohada tibia que alguna noche nos acarició la infancia.

Un abrazo y nos basta. Un abrazo y será suficiente. Pero un abrazo por la eternidad.

14.

Sabemos que viniste una noche y que optaste por cada uno de nosotros. Que te quedaste tres décadas y te diste segundo a segundo, gota a gota, vida a vida, muerte a muerte. Y en definitiva, es por eso que no te he maldecido. Es por eso que sigo cantándote con amor dolido, porque viniste, y no fuiste del Olimpo sino del pesebre y del Gólgota, hasta hoy.   

15.

Volvemos a casa. No me digas que no es así.

Volvemos a casa. Todos de la mano, en una multitud incontable como nación multicolor: nueva y eterna.

Ya vamos. No desesperes. Ya estamos por llegar. No llores nuestra ausencia. Incluso tu mansión ya logra verse en el horizonte. Déjame decirles a mis hermanos y hermanas, incluso a aquellas y aquellos que me llaman enemigo. Déjame decirles que ya estamos por llegar, que la casa está preparada, que el banquete está listo, y que hay lugar para todos y todas. Decirles que nadie quedará fuera y que los soberbios después de una noche bajo las duras y frías estrellas, entrarán renovados a la luz.

Allí vamos. Nadie nos detiene. No me digas que no es así, por favor. Dime sí quieres, que en realidad eres Tú quien viene. Sí, eres Tú quien se acerca y traes tu mansión contigo. Tu nuevo cielo y nueva tierra donde ya jamás te llamaremos Arcano, y serás todo en todas y todos por siempre.

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