Boletín de Reflexión 3: ‘Aportes, desafíos y evaluación del despertar misionero indígena en la Amazonía Peruana’

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Por Irma Espinoza

Introducción

El presente artículo ha sido elaborado con el propósito de describir y evaluar los aportes y desafíos del despertar misionero entre los grupos indígenas de la amazonia peruana, dado que más de seis décadas de presencia misionera no han pasado en vano, ya podemos hablar de una generación indígena que de alguna manera ha sido afectada por estos encuentros y porque no decir también desencuentros.

La investigación está enfocado en analizar el modo como se manifestaron las denominadas tres olas misiológicas, es decir los tres momentos de la acción misionera, en la Amazonia peruana y ponerlas en relevancia para considerar su importancia. A continuación pasamos a describirlas:

Olas Misioneras en la Amazonía Peruana

Primera Ola: Trata acerca de la incursión de las misiones extranjeras de USA y EUROPA que desplegaron sus esfuerzos para el envío de misioneros a las comunidades indígenas denominadas no alcanzadas en aquél tiempo.

El conocimiento del evangelio fue aproximándose a los grupos tribales de la amazonia, básicamente por el trabajo de tres misiones tradicionales: La South American Mission (SAM)-1932, el Instituto Lingüístico de Verano (ILV)-1946 y la Misión Suiza en el Perú (MSP)-1957. Cada una de estas Instituciones misioneras extranjeras tenían sus especialidades o énfasis que eran útiles para la evangelización y que vinieron a ofrecer:

  • La Traducción del NT y la Educación Bilingüe (ILV)
  • Preparación de pastores, Proyectos Comunales y servicio aéreo (SAM)
  • Preparación de pastores y líderes, Institutos Bíblicos (MSP)

 

Estas 3 entidades misioneras fueron de gran trascendencia, porque fueron pioneros en este trabajo entre las poblaciones indígenas.

Segunda Ola: Se describe el despertar de las iglesias denominacionales mestizas o hispano hablantes con sus proyectos de alcances misioneros. Situación que ocurre como consecuencia del esfuerzo inicial de las agencias misioneras, y el hecho que las iglesias locales percibieran sus capacidades para hacer misión en otros contextos socioculturales.

Tercera Ola1: Tiene que ver con el despertar misionero de la iglesia indígena en su quehacer de continuar llevando el evangelio. Se enfatizará el análisis de la mencionada Ola, dado el interés de los líderes indígenas por evangelizar a sus propias etnias y a otras a las que todavía no han llegado el evangelio, o donde la iglesia aún es débil en su desarrollo general.

La Realidad Indígena Hoy:

En el ámbito de Latinoamérica, el Perú es reconocido como un país heterogéneo, pluricultural y multilingüe, con características muy marcadas. Las etnias indígenas experimentan aún situaciones de profunda exclusión política y social.[1] Muchos de ellos tienen conocimiento del evangelio, algunos usan el Nuevo Testamento (NT), traducido a su propio idioma. Algunas de estas comunidades, por el avance y el desarrollo de las comunicaciones, tienen teléfono, Internet y la Televisión.

Esta es una de las causas que les empuja a la necesidad de manejar el idioma dominante que es el castellano.

Por otro lado en los últimos años, las comunidades indígenas se han constituido en las más pobres y desprotegidas por el Estado, y la sociedad, así como también, aquellas que han alcanzado una estrecha interacción con las misiones de la primera ola y con las propias iglesias cristianas.

Por ello podemos afirmar que estas sociedades no son “campo blanco” como algunas iglesias denominacionales lo declaran.

En la Amazonia peruana hay un despertar misionero de la Tercera Ola por las siguientes razones:

  • Existen iglesias establecidas, dirigidas por pastores que han pasado por estudios teológicos. Hay misioneros que van llevando la Palabra en sus propios idiomas y también de manera transcultural. Hay una representación de liderazgo indígena.
  • De las 54 etnias, 17 se han organizado para formar su asociación de iglesias.
  • Existe una autoridad máxima que los representa, la FAIENAP (Fraternidad de Asociaciones de Iglesias Evangélicas Nativas de la Amazonia Peruana). Dentro de la cual se llevan a cabo dos programas misioneros: Capacitación Misionera Transcultural (CAMIT) y la continuidad de la Traducción de la Biblia por los mismos indígenas.
  • Por lo menos 25 de las etnias amazónicas cuentan con el NT en su idioma.
  • En el año 2003 se formó la Misión Integral Nativa de la Amazonía Peruana (MINAP).
  • En el año 2012 se creó la Red de líderes Evangélicos Nativos de la Amazonía Peruana (RELENAP).

 

Entonces, podemos decir que el liderazgo indígena no está aislado, sino que se relaciona de cerca con las misiones extranjeras tradicionales y esporádicamente con otras iglesias mestizas.

Sin embargo se siguen percibiendo que no son asimiladas dentro del movimiento misionero:

  • El líder indígena tiene potencial misionero que no es reconocido, por las misiones tradicionales, ni por las iglesias mestizas.
  • Las misiones extranjeras no “empoderan” al liderazgo indígena, porque todavía no los consideran “preparados”.
  • Se podría decir que las iglesias mestizas, no respetan ni consultan a las asociaciones de iglesias nativas acerca de la forma de cómo realizar un trabajo contextual. Estas congregaciones nacionales están más interesadas en cumplir sus propios “programas misioneros”.
  • Hay un desconocimiento de cómo llegar a los hermanos indígenas con la ayuda pertinente y desde la perspectiva indígena. Entran ofreciéndoles lo que tienen y a veces lo que les sobra, con proyectos pre-desarrollados. No se sientan juntos a la mesa para escuchar y tampoco les ven como parte del programa a desarrollar. Les siguen tratando como espectadores.
  • La FAIENAP ha trabajado su Plan de Trabajo, pero no es conocido porque la iglesia mestiza no la ve como la entidad que representa a la iglesia indígena.
  • El trabajo misionero entre los indígenas, mayormente ha sido enfocado al área espiritual, descuidando las otras áreas, como lo político, social, económico, ecológico y de desarrollo.
  • La sociedad nacional no reconoce su potencial en el cuidado y conservación del medio ambiente que por décadas han sabido preservarla gracias a su desarrollada espiritualidad. Sobre el territorio y el lugar se construyen reflexiones sanas.
  • Todavía se observa una visión misionera tradicional desde la Primera y Segunda Olas que incursionan a las iglesias nativas con una visión Mesiánica, Conversionista, Etnocentrista, Paternalista, y en algunos casos sólo denominacionalistas.

 

En Mateo 25:35-46 se destaca nuestra responsabilidad social y no sólo lo espiritual, mirando a la persona de forma integral como parte de nuestra espiritualidad, el Apóstol nos recuerda: “Porque tuve hambre, y no me distes de comer; tuve sed, y no me distes de beber; fui forastero, y no me recogiste; estuve desnudo, y no me cubriste; enfermo, y en la cárcel, y no me visitaste. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hiciste a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteE irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”.

Qué importante es que prestemos atención al prójimo, al Otro, al próximo y escuchemos su voz, su necesidad, su dolor, su clamor, a su insuficiencia y a su carestía. No podemos ser indiferentes, soberbios ni egoístas ante esta realidad. Debemos amar al prójimo como a nosotros mismos, de manera integral, buscando juntos las soluciones que les den vida, dignidad y justicia en Cristo. Nos toca cumplir con responsabilidad el mandato de estar del lado del necesitado, pobre, y oprimido tanto físico, emocional, material y espiritualmente.

Debemos preguntarnos: ¿Cómo ponemos en práctica nuestro amor al prójimo? No se trata de caridad o de un acto filantrópico, sino de cumplir el mandato de amar al prójimo, identificándonos con Cristo y Su obra en construcción de la Missio Dei. Vivimos en una sociedad donde las personas esperan “más que palabras, hechos concretos

“El párrafo 10 del Pacto de Lausana se refiere a la evangelización y la cultura, reconociendo que “las misiones con mucha frecuencia, han exportado una cultura extraña con el Evangelio”. Por ello afirma que “El evangelio no presupone la superioridad de una cultura sobre otras, sino que evalúa a todas las culturas según sus propios criterios de verdad y justicia”.[2]

Mi Experiencia.

Con esa motivación Dios me llevó a enfocar mi servicio a una sola etnia. El grupo que me impactó y llamó la atención desde un principio fue la etnia Candoshi que está ubicada en un afluente del río Pastaza ingresando por el Lago Rimachi al Noreste de la Amazonía peruana, cerca de la frontera con el Ecuador.

La gran mayoría es monolingüe, viven con afecciones graves de salud, tienen Hepatitis “A”, “B”, “C” y la Deltaesto afecta su dignidad, sin embargo a pesar de su situación, es una cultura alegre, expresiva y de carácter fuerte. Este grupo cultural pertenece a la familia lingüística de los Jibaros.

Entré a compartir su vida con esta gente maravillosa de ésta cultura, sin proyectos, sin materia que enseñar, con el deseo de conocerles y entender su corazón y éstas son algunas de las cosas que aprendí en estos años de largo quehacer misionero.

El mundo no es un objeto estático que la mente humana confronta e intenta comprender, más bien el mundo es un proyecto no terminado en proceso de construcción”[3]

  1. Entender y comprender la cosmovisión.- Un principio fundamental es entender que Dios nos envía, guiados por el Espíritu Santo, para comunicar su mensaje liberador y que dignifique a la persona, a algunos aspectos de su cultura y en su cultura.
  2. Construir una pastoral contextualizada.- La compleja realidad cultural y social de las comunidades nativas nos invita a desarrollar esfuerzos misioneros que responda a su contexto. Se requiere de una reflexión intercultural con parámetros transculturales.
  3. Ayudar a construir comunidades sanadoras.- “Debemos reconocer el atropello cometido contra los pueblos y culturas indígenas. Negar esto sería faltar a la verdad. El arrepentimiento y la reconciliación entre los miembros de estas dos grandes tradiciones deben ser un proyecto en el cual la iglesia de Cristo participe comenzado desde adentro y afectando a la sociedad más amplia”.[4]
  4. Reconstruir y/o Reforzar la ética de Grupo.- Hacer misión entre los pueblos indígenas, es entrar a un contexto en el cual el sentido de comunidad es parte estructural de la forma en como ellos conciben el mundo, la vida, la sociedad. Sus normas y valores cristalizados por el evangelio sanador permiten restablecer un estilo de vida con dignidad.
  5. Contribuir en la afirmación de su identidad étnica.- La entrada del evangelio y de otros agentes de la sociedad ha dado pie a que las comunidades indígenas pierdan cada vez más su identidad cultural. Se ha pensado que los aspectos culturales desarrollados como su cultura, el uso de plumas, sus danzas, sus instrumentos musicales son del Diablo.
  6. Contribuir a su visibilidad en la sociedad.-Esto tiene que ver con el deseo de acompañar a las comunidades y organizaciones nativas seculares y cristianas a tener una presencia más visible y de testimonio profético en la sociedad. “El pueblo asentado en tinieblas vio una gran luz, y a los que vivían en región y sombra de muerte, una luz les resplandeció”.[5] Es importante que juntos trabajemos en construir una nueva sociedad.

 

A manera de Conclusión:

El desafío de la iglesia en este tiempo es generar proyectos misioneros que logren reemplazar los paternalismos, mesianismos y conversionismos por una propuesta misiológica más dialogante, más intercultural, más pastoral, más liberadora con programas que sean más sostenibles. Y no estamos hablando de un paradigma que se aleje de las bases bíblicas de la misión. De lo que se trata, más bien, es de recuperar el sentido primigenio de la Gran Comisión que – como diría David Bosch –“esta perspectiva de la misión denota la totalidad de la tarea dada por Dios a la Iglesia para la salvación del mundo que ha sido enviada al mundo para amar, servir, predicar, enseñar, SANAR y liberar”.[6]

Creer en la acción del Espíritu Santo en la transformación y guía de estas personas hacia la verdad, esto hace que el Espíritu Santo fluya con libertad en la transformación desde el individuo hacia toda la comunidad.  “Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad. De modo que cualquiera que obedezca la voz del Señor recibe una medida adicional del Espíritu Santo que Dios ha dado a los que obedecen”.[7]

Nuestro deseo final al hacer misión, es que las mismas iglesias creen líderes maduros en la fe, es un camino largo, pero es el camino más sustentable. Sin embargo la pregunta seguirá siendo ¿Qué tipo de líderes queremos para el futuro de nuestras comunidades indígenas? Acaso no buscamos un liderazgo que sepa reflexionar y tenga el valor de cuestionar y a partir de ello construir juntos un camino? ¿O queremos un liderazgo que esté basado en una auténtica espiritualidad cristiana y que a la vez haya tenido la sabiduría de respetar la cultura en la que Dios le ha puesto? AndrewWalls nos recuerda que “durante el último siglo ha habido un cambio masivo del centro de gravedad del mundo cristiano hacia la parte sur, de modo que las tierras representativas cristianas ahora parecen estar en Latinoamérica, Sud-Sahara África y otras partes de los continentes del sur. Esto significa que es muy probable que la teología del Tercer Mundo se convierta en la teología cristiana representativa”.[8]Esto nos hace reflexionar con más razón en que debemos tener una mente inclusiva hacia nuestros hermanos indígenas y escucharles para que sean protagonistas de sus reflexiones teológicas que, todavía por ser orales no son conocidas y no podemos gozar del aporte de toda su riqueza en nuestro medio cristiano, que está y sigue en el camino de la construcción misiológica.

Otro elemento más de Walls, “vivimos en un tiempo muy especial en que Jesucristo está siendo completado igual con el evangelio, con el aporte de todos los pueblos que estaban en incógnita, por eso es importante dar a conocer el peregrinaje de los indígenas como pueblo de Dios.[9] Recordándonos así que toda cultura va cambiando, va enriqueciéndose y va aprendiendo y siendo más creativa a medida que los aportes se siguen dando, y seguiremos aprendiendo y aportando hasta el fin porque por otro lado, somos también peregrinos.

Una alternativa que se viene experimentando es buscar los acercamientos a través de la formación de REDES de APOYO internacional e interdisciplinario. En el 2007 se reúnen por primera vez en Iquitos-Perú, líderes indígenas de 7 países amazónicos, con el propósito de intercambiar experiencias comunes. Como resultado de este encuentro estos líderes forman la Red Transamazónica con la visión de unir esfuerzos para buscar soluciones a problemas comunes. Hay mucha esperanza de lo que Dios va a seguir haciendo a través de nuestra adoración, mientras proclamamos su nombre, y usándonos en el discipulado, con la visión de ver aquí en el ahora una nueva humanidad, servicial, de respeto, que ama, y puede mostrarnos esperanza de un futuro mejor.

“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero”.[10]

Que Dios nos ayude a ser sensibles a su voz y a su llamado para que sea su amor hacia los más necesitados lo que nos convoque a la tarea misionera.

 

amazonia peruana

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Bibliografiía

1.- El Mundo Cambiante de las Misiones Modernas, Phil Kenney & Andrés Casanueva. 2013

[1] LA TORRE-CUADROS, María de los Ángeles. ARTÍCULO: en el Boletín “Ciento doce años de investigación científica sobre las etnias de la Amazonia Peruana” Resumen Feb. 2008.
[2] Escobar Samuel “El Pacto de Lausana: Del Dicho al Hecho” Publicado en el Blog de Bernabé el 11 de Enero del 2011.
[3] BOSCH, Davis J. “MSISION EN TRANSFORMACION”. Cambios de paradigmas en la teología de la misión. Libros DESAFIO, Grand Rapids, Michigan 2005 pp. 517.
[4] Paredes, Tito. “Evangelio y Cultura” ”. III Congreso Latinoamericano de Evangelización, agosto 1992.
[5] Mt. 4:16.
[6] Bosch, David J. “Misión en transformación. Cambios de paradigmas en la teología de la misión”, Orbis Books, 1991.
[7] Hechos 5;32.
[8] Walls, Andrew. EL EVANGELIO COMO PRISIONERO Y LIBERTADOR DE LA CULTURA.   ¿Existe una “Fe Cristiana Histórica”? pp 19.
[9] Walls, Andrew. EL EVANGELIO COMO PRISIONERO Y LIBERTADOR DE LA CULTURA.   ¿Existe una “Fe Cristiana Histórica”? pp 19.
[10] Apocalipsis 7:9-10